lunes, 15 de diciembre de 2008

Caricias con olor a hierbabuena


Gitana de panderetas en los ojos
tiñe de rojo la danza
de puntas el filo puñal
de rondas el país errante
sabes de los caminos en las manos
del hechizo en tu falda
de las amenazas cuando cae
delirante el pelo suelto
hay sortilegios en tu cama
caricias con olor a hierbabuena
galopa el fuego en tus brazaletes
giro de pies desnudos
donde la llama quema y pasa
en tu ombligo el sueño se cumple
las visiones del cristal en tu lengua
buscan la rendición de un pecho solitario
otra vuelta de canto, de suerte
en tu vientre los secretos de la música
al son de castañuela y grito
despierta el lado no visto de tu locura.


Mónica Velásquez Guzmán

Fronteras de Doble Filo (Plural Editores, 1998)

jueves, 11 de diciembre de 2008

Lágrimas por el Maestro


Poema Trébol de José Hierro

Puesto ya el pie en el estribo
con las ansias de la muerte
mi despedida te escribo…

Cuando a vosotros vine de Castilla,
el aire era un dulzor de mieles de higos.
A Castilla me vuelvo, mis amigos,
donde la tierra es seca y amarilla.

Ya perdí tu diaria maravilla,
Norte de amor. Se cierran tus postigos
y vuelvo a mis azules enemigos,
cielo en que germina mi semilla.

Hierro la noche y ya no sé si vivo.
Pongo mi pie de sombra en el estribo.
Golpea el viento al mar, como un ariete.

Y voy con un fantasma en mi costado:
mi trébol de ilusión, encadenado
desde mil novecientos treinta y siete.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Cristales de hielo sobre las ramas de los árboles


La mañana

Porque después hay calor.

La mañana es un beso de ternura. Hay cristales de agua sobre las ramas de los árboles, hay vida en la luz que se derrama sobre las hojas y, poco a poco, va tomando cuerpo. Es decir, crece. Y su crecimiento va secando el rocío que, durante las últimas horas, había dado aliento a la yerba. Aliento y alimento. Solidez. Alma. Frescura. Eso es exactamente la naturaleza, un fluir incesante, un continuo apoyo, un relevo sin fin, una implicación multiplicada de sus innumerables elementos. Yo en ti, tú en mí. Unos en los otros. Todos en cada uno. La luna sobre mar, el asombro de sol en la montaña. Yo te doy relente, tú exhibes la rosa. Yo duermo, tú bebes y te reconstituyes. Tú eres aire y sol, yo soy lluvia y rocío. Caricia y beso. Calor y sombra. Rama quieta. Pájaro que canta. Canto que incuba la futura revolución. Día que explota sobre el vértigo de los acantilados, sobre los tejados de las casas y sobre las cabezas recién resucitadas de los hombres. ¿Y yo qué pinto aquí, donde todo es armonía, si a nadie ayudo y en nada colaboro, si mis manos nada pueden hacer y ni siquiera mis pies pueden evitar el pisoteo? No sé, hoy soy hombre que mira y que admira, hombre que percibe y que contempla, hombre que se asombra de que la sencilla fluencia de la vida, siendo tan perfecta y exigente, suceda tan al alcance de nuestros ojos: esos ojos que nosotros nos empeñamos en cerrar para que, cerrados, no se enteren mucho de la belleza que ocurre sin nuestro conocimiento. Porque eso es, del día, lo que llevamos perdido. Y el hecho de saberlo nos debiera resultar insoportable.

Desde un ánimo rehabilitado, un abrazo fresco.

De libro sin título


Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com

jueves, 27 de noviembre de 2008

El Bosque Sagrado - Dicotomía Espiritual




Y estar inmóvil.....



HERIDAS

Siento heridas de árbol sobre la piel de mis sílabas heridas,
heridas que se hunden en mi corteza,
llora mi savia de versos y palidezco...
Veo caer las hojas revisando mis cicatrices
y siento gritos inescuchables
en la podredumbre de los deseos de correr y correr y correr
y estar inmóvil.....saberse fijo.....aquietante, angustia inquieta
sembrada como piedra en estas coordenadas,
coordenadas invariantes que visten mis ansiedades.

Rosa Cantarel

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