lunes, 3 de noviembre de 2008

La flor del círculo concéntrico

Meditaciones y Alegorías del Agua
Federico García Lorca

Hace muchos años yo, soñador modesto y muchacho alegre, paso todos los veranos en la
fresca orilla de un río. Por las tardes, cuando los admirables abejarucos cantan presintiendo el viento y la cigarra frota con rabia sus dos laminillas de oro, me siento junto a la viva hondura del remanso y echo a volar mis propios ojos que se posan asustados sobre el agua, o en las redondas copas de los álamos.
Bajo las mimbres picadas, y junto a la lengua del agua, y siento cómo toda la tarde abierta hunde mansamente con su peso la verde lámina del remanso y cómo las ráfagas de silencio pone frío el asombrado cristal de mis ojos.
Los primeros días me turbó el espléndido espectáculo de los reflejos, las alamedas caídas que se ponen salomónicas al menor suspiro del agua, los zarzales y los juncos que se rizan como una tela de monja.
Pero yo no observé que mi alma se iba convirtiendo en prisma, que mi alma se llenaba de inmensas perspectivas y de fantasmas temblorosos.
Una tarde miraba fijamente la verdura

movible de las ondas y pude contemplar cómo un extraño pájaro de oro se curvaba
obre las ondas de un chopo reflejado; miré a la copa real que estaba inundada de sol poniente
y sólo los invisibles pajarillos del viento jugaban entre las hojas; el pájaro de oro
había desaparecido.

Una frescura maravillosa invadió todo mi cuerpo, envuelto en las últimas hebras de la cabellera

crepuscular y una inmensa avenida luminosa atravesaba mi corazón. ¿Es posible? ¿Mi alma hace excursiones a las ondas en vez de visitar las estrellas?
La esquila de un rebaño ponía sus ecos oscuros en mi garganta y yo sentí la piel maravillosa de mi alma salpicada de gotitas cristalinas.¿Cómo no has guardado, alma mía, el temblor de Venus o el violín de los vientos y has guardado en cambio el alga sonora de las cascadas y la inmensa flor del círculo concéntrico?...¡Y vi todos mis recuerdos reflejados!

http://www.igme.es/siaga08/actos/Lorca.pdf

domingo, 2 de noviembre de 2008

He sido árbol...


El árbol cambia, según las estaciones, el colorido de sus ramas, y
éstas no son inmóviles, crecen y se mueven al compás del viento,
pero su tronco permanece firme, fiel a sus raíces. Así el poeta varía la musicalidad y temas de sus cantos; los que a medida que son más, se intensifican y se mueven de mano en mano, de boca en
boca, al compás de quienes lo leen y escuchan, y hasta le hacen
lecturas según el nivel de entendimiento que tengan, unos más de
lo que dice el poeta, otros menos; pero el poeta permanece fiel a
sus principios, a su verdad.
Y el poeta en su verdad tiene la vida y la muerte unida a la del
árbol; unidos respiran, boca a boca; siembre un árbol y alce su
canto por éste el poeta.
Son dos solitarios que se dan la mano y salen juntos a cantar una
vez, otro susurro, sus alegrías y miserias.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Sopa "primordial"


Poema Oda A La Cuchara de Pablo Neruda

CUCHARA,
cuenca
de
la más antigua
mano del hombre,
aún
se ve en tu forma
de metal o madera
el molde
de la palma
primitiva,
en donde
el agua
trasladó
frescura
y la sangre
salvaje
palpitación
de fuego y cacería.

Cuchara
pequeñita,
en la
mano
del niño
levantas
a su boca
el más
antiguo
beso
de la tierra,
la herencia silenciosa
de las primeras aguas que cantaron
en labios que después
cubrió la arena.

El hombre
agregó
al hueco desprendido
de su mano
un brazo imaginario
de madera
y
salió
la cuchara
por el mundo
cada
vez
más
perfecta,
acostumbrada
a pasar
desde el plato a unos labios clavelinos
o a volar
desde la pobre sopa
a la olvidada boca del hambriento.

Sí,
cuchara,
trepaste
con el hombre
las montañas,
descendiste los ríos,
llenaste
embarcaciones y ciudades,
castillos y cocinas,
pero
el difícil camino
de tu vida
es juntarte
con el plato del pobre
y con su boca.

Por eso el tiempo
de la nueva vida
que
luchando y cantando
proponemos
será un advenimiento de soperas,
una panoplia pura
de cucharas,
y en un mundo
sin hambre
iluminando todos los rincones,
todos los platos puestos en la mesa,
felices flores,
un vapor oceánico de sopa
y un total movimiento de cucharas.


jueves, 30 de octubre de 2008

Más sueños...


Acabo de soñar Dúo Karma
Acabo de soñar. Porque es mi empeño
imaginar que infamias y miserias
fantasmas son de un borrascoso sueño.

No faltará quien diga y apoyado
por la recta razón de que me alejo
que tengo yo un soñar muy dilatado
y a la región de un mundo no probado
arrebatar por mi ilusión me dejo.

No tengo yo la ley de la medida
ni las sendas hollé de la materia,
ni obedecí la historia empobrecida
que hace del mundo miserable feria;
y no es ley de la vida la miseria!
Ni enseño yo sentencia demostrada,
ni exactas leyes de la ciencia enseño,
más huyo horrorizado de la nada
y en la fe de otro ser asegurada
las leyes dejo de este ser, y sueño;
que tengo para mí que así soñando
mientras otros de mí se van riendo,
ellos detrás de mí se van quedando
y yo la cierta vida voy viviendo.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Concierto de fractales

Fruta

La fruta es como carne emocionada
de tierra y mineral cristalizado.
Un hervor del azúcar concentrado
en nodos de madera edulcorada.

La fruta es vitamina eyaculada
por los tallos del vástago arraigado
en un lecho de cuarzos oxidados.
Es un zumo de arena destilada.

El tacto de su pulpa es terciopelo
de natas y emulsiones naturales
Su aroma es un perfume a caramelo;

su sonido un concierto de fractales,
y su color, un iris sobre el cielo
refractando la luz de los metales.

Tierrafracio

http://lacomunidad.elpais.com/tierrafracio/2008/7/17/la-fruta
http://lacomunidad.elpais.com/tierrafracio/posts

lunes, 27 de octubre de 2008

Sueño especular


Yo que sentí el horror de los espejos,
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos;
sino ante el agua especular que imita
el otro azul en su profundo cielo,
que a veces raya el ilusorio vuelo
del ave inversa o que un temblor agita.


Borges Los espejos (fragmento)

sábado, 25 de octubre de 2008

Cisne rojo

El Cisne (fragmento)
Al margen del lago claro
yo le interrogo en silencio…
y el silencio es una rosa
sobre su pico de fuego…
pero en su carne me habla
y yo en mi carne le entiendo.
- A veces ¡toda! soy alma;
y a veces ¡toda! soy cuerpo-.
Hunde el pico en mi regazo
y se queda como muerto…
y en la cristalina página,
en el sensitivo espejo,
del lago que algunas veces
refleja mi pensamiento,
el cisne asusta de rojo,
y yo de blanca doy miedo!

Los Cálices Vacíos - Delmira Agustini (1913)

Recomendado:
Lecturas, malas lecturas y parodias: desplumando el cisne rubendariano
(Enrique González Martínez, Delmira Agustini,
Vicente Huidobro, Nicanor Parra)

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