martes, 23 de noviembre de 2010

Conjuro

Se dice que en Ulthar, que se encuentra más allá del río Skai, ningún hombre puede matar a un gato; y ciertamente lo puedo creer mientras contemplo a aquel que descansa ronroneando frente al fuego. Porque el gato es críptico, y cercano a aquellas cosas extrañas que el hombre no puede ver. Es el alma del antiguo Egipto, y el portador de historias de ciudades olvidadas en Meroe y Ophir. Es pariente de los señores de la selva, y heredero de los secretos de la remota y siniestra África. La Esfinge es su prima, y él habla su idioma; pero es más antiguo que la Esfinge y recuerda aquello que ella ha olvidado...

...Estiró sus brazos hacia el sol y rezó en un idioma que ningún aldeano pudo entender; aunque no se esforzaron mucho en hacerlo, pues su atención fue absorbida por el cielo y por las formas extrañas que las nubes estaban asumiendo. Esto era muy peculiar, pues mientras el pequeño niño pronunciaba su petición, parecían formarse arriba las figuras sombrías y nebulosas de cosas exóticas; de criaturas híbridas coronadas con discos de costados astados. La naturaleza está llena de ilusiones como ésa para impresionar al imaginativo.

Los gatos de Ulthar
H. P. Lovecraft


Escrito el 15 de junio de 1920.
Publicado en Noviembre de 1920 en The Tryout, Vol. 6, No. 11, p. 3-9

http://labibliotecadepancho.blogspot.com/2008/10/el-relato-del-mes-los-gatos-de-ulthar.html

domingo, 21 de noviembre de 2010

El jardín de Adán

Poema Génesis de Gastón Baquero

Sus rodillas de piedra, sus mejillas
frescas aún de la reciente alga;
sus manos enterradas en la arcilla
que el cuerpo oscuro hacia la luz cabalga;

y su testa nonata todavía, blanda silla
de recóndita luz, de espera larga,
fue ascendiendo detrás de la semilla
ida del verbo a la región amarga.

Ciego era Adán cuando la augusta mano
le impartió su humedad al rostro frío.
Por el verbo del agua se hizo humano,

por el agua, que es llanto en desvarío,
se fue mudando hacia el jardín cercano
e incendió con su luz el astro frío.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

He pintado

Tebas
He pintado el rocío, el cauce y el océano. He pintado el barro, la arena y la piedra. He pintado las estrellas, el sol y la luna. He pintado las panteras al acecho, las liebres en fuga, los camellos con sus cargas, los bueyes y el arado, los perros y los asnos y las grullas gritadoras. He pintado con el rojo, el verde, el azul y el amarillo, con el blanco y el negro, los atuendos y la desnudez del hombre. He pintado las cosechas y las pestes. El rezo. He pintado el continuo rezo. Y la alegría. La breve alegría. He pintado mi rostro que es el rostro repetido de un pueblo. He pintado el nacimiento y el viaje a la muerte que dura siglos. Eso, el paso del tiempo, también lo he pintado. No tengo nombre. Tal vez lo tuve. Y si tengo uno, ahora es impronunciable. Pero, si lo quieres oír, desciende los peldaños. Atraviesa los pasillos y las puertas. Entra en las tumbas. Enciende la antorcha. Mira las paredes

Pablo Montoya

http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/es/Revista/ultimas_ediciones/71_72/montoya.html

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Presagio

Antesala de un naufragio

Puede que las sombras me hablen y yo no escuche,
si la lentitud de la serpiente adora el recorrido de mi cuerpo
y la fragancia vocal que alienta mi garganta
cuando tu nombre hace de ella su guarida en lo oscuro.

No sé si siento más las fauces del silencio
que el pulso reiterado de la sangre entre mi carne,
deshuesada por ser única morada de tus manos
en un sueño, por incrédulo, indecente y reducido...

Siento la pérdida en la distancia que da la arena
cuando sazona el mundo de desiertos;
sin rumbo exacto, en la escala de un mapa ebrio,
cuando el velamen cava su tumba
en el casco de esta nao novia del naufragio,
amante del escollo, imán del farallón que hay en tu costa.

Volteaste el eje de la tierra
cuando arrasaste la cubierta de mis ojos
con una lengua de espuma, en caricia libadora.

Laura Gómez Recas

http://lauragomezrecas.blogspot.com/

martes, 2 de noviembre de 2010

Recuerda la palabra

Poema Cerradura de Carolina Escobar Sarti

Comienza mujer
por escribir en los muros
con las uñas.

Para salir de prisión
sólo recordar
la palabra
la mano
la cerradura.

Día tras día mide
el tamaño de tu cárcel
recorre
el suelo por sus esquinas
la mirada
más allá del miedo.

No hay lápiz
ni espejo.

Olvida mujer
el ojo del carcelero.
La puerta
tiene cerradura
y hay viento del otro lado.

http://www.poemasde.net/cerradura-carolina-escobar-sarti/

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