sábado, 1 de noviembre de 2008

Sopa "primordial"


Poema Oda A La Cuchara de Pablo Neruda

CUCHARA,
cuenca
de
la más antigua
mano del hombre,
aún
se ve en tu forma
de metal o madera
el molde
de la palma
primitiva,
en donde
el agua
trasladó
frescura
y la sangre
salvaje
palpitación
de fuego y cacería.

Cuchara
pequeñita,
en la
mano
del niño
levantas
a su boca
el más
antiguo
beso
de la tierra,
la herencia silenciosa
de las primeras aguas que cantaron
en labios que después
cubrió la arena.

El hombre
agregó
al hueco desprendido
de su mano
un brazo imaginario
de madera
y
salió
la cuchara
por el mundo
cada
vez
más
perfecta,
acostumbrada
a pasar
desde el plato a unos labios clavelinos
o a volar
desde la pobre sopa
a la olvidada boca del hambriento.

Sí,
cuchara,
trepaste
con el hombre
las montañas,
descendiste los ríos,
llenaste
embarcaciones y ciudades,
castillos y cocinas,
pero
el difícil camino
de tu vida
es juntarte
con el plato del pobre
y con su boca.

Por eso el tiempo
de la nueva vida
que
luchando y cantando
proponemos
será un advenimiento de soperas,
una panoplia pura
de cucharas,
y en un mundo
sin hambre
iluminando todos los rincones,
todos los platos puestos en la mesa,
felices flores,
un vapor oceánico de sopa
y un total movimiento de cucharas.


jueves, 30 de octubre de 2008

Más sueños...


Acabo de soñar Dúo Karma
Acabo de soñar. Porque es mi empeño
imaginar que infamias y miserias
fantasmas son de un borrascoso sueño.

No faltará quien diga y apoyado
por la recta razón de que me alejo
que tengo yo un soñar muy dilatado
y a la región de un mundo no probado
arrebatar por mi ilusión me dejo.

No tengo yo la ley de la medida
ni las sendas hollé de la materia,
ni obedecí la historia empobrecida
que hace del mundo miserable feria;
y no es ley de la vida la miseria!
Ni enseño yo sentencia demostrada,
ni exactas leyes de la ciencia enseño,
más huyo horrorizado de la nada
y en la fe de otro ser asegurada
las leyes dejo de este ser, y sueño;
que tengo para mí que así soñando
mientras otros de mí se van riendo,
ellos detrás de mí se van quedando
y yo la cierta vida voy viviendo.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Concierto de fractales

Fruta

La fruta es como carne emocionada
de tierra y mineral cristalizado.
Un hervor del azúcar concentrado
en nodos de madera edulcorada.

La fruta es vitamina eyaculada
por los tallos del vástago arraigado
en un lecho de cuarzos oxidados.
Es un zumo de arena destilada.

El tacto de su pulpa es terciopelo
de natas y emulsiones naturales
Su aroma es un perfume a caramelo;

su sonido un concierto de fractales,
y su color, un iris sobre el cielo
refractando la luz de los metales.

Tierrafracio

http://lacomunidad.elpais.com/tierrafracio/2008/7/17/la-fruta
http://lacomunidad.elpais.com/tierrafracio/posts

lunes, 27 de octubre de 2008

Sueño especular


Yo que sentí el horror de los espejos,
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos;
sino ante el agua especular que imita
el otro azul en su profundo cielo,
que a veces raya el ilusorio vuelo
del ave inversa o que un temblor agita.


Borges Los espejos (fragmento)

sábado, 25 de octubre de 2008

Cisne rojo

El Cisne (fragmento)
Al margen del lago claro
yo le interrogo en silencio…
y el silencio es una rosa
sobre su pico de fuego…
pero en su carne me habla
y yo en mi carne le entiendo.
- A veces ¡toda! soy alma;
y a veces ¡toda! soy cuerpo-.
Hunde el pico en mi regazo
y se queda como muerto…
y en la cristalina página,
en el sensitivo espejo,
del lago que algunas veces
refleja mi pensamiento,
el cisne asusta de rojo,
y yo de blanca doy miedo!

Los Cálices Vacíos - Delmira Agustini (1913)

Recomendado:
Lecturas, malas lecturas y parodias: desplumando el cisne rubendariano
(Enrique González Martínez, Delmira Agustini,
Vicente Huidobro, Nicanor Parra)

jueves, 23 de octubre de 2008

Gotas Gemelas



Cuenta la leyenda que la tierra tembló, los mares se retorcieron, y se invadio el ambiente de una mísitica niebla tranquila y divina,.... los dioses estaban pariendo al duende, al arte puro, indefinible y soberbio. Y emergiendo precioso de lo mas profundo dió una mirada al cielo, y el cielo viendo lo magnífico que era, soltó el llanto, y las lágrimas fueron una lluvia de amor y de sentimiento que salpicó a uno que otro mortal, a muy pocos... y los que la llegaron a tocar sintieron que mágicamente el amor se les escapaba de los poros, apreciaron todo: regocijábanse con la maravillosa luz del sol, el aire era musica, todas las criaturas eran maravillosas; su voz era diferente, rimaban las palabras y las convertían en verdad.

Decidieron entonces, rendirle tributo, hacerle homenaje... primero con su propio llanto, luego con las palabras y por último con la mas cañí de las guitarras y con su danza sentida y sincera. Después empezaron a aparecer musas glorificables y perfectas, arracando suspiros puros y honestos a todos aquellos que habían sido tocados por el duende.

Pero el verdadero duende no estaba en el tributo, estaba en las escondidas mentes de quienes con pasos callados disfrutaban de cualquier creación, que ante la imposibilidad de alcanzarla, se sentaron a apreciarlo, y así fue como lo alcanzaron.... rozaron el cielo con las puntas de sus dedos, y cada vez que lo rozaban, el cielo dejaba caer una nueva lágrima: triste, dulce y sublime; y esa lágrima era recibida por un mortal que mojándose de amor y pasión, comenzaba a sentir maravillas y a maravillosamente sentir, y así sobrevivió... exprimiendo tranquilamente al cielo.

Esas gotas fueron tocando almas que a su vez se encargaban de exprimir otra lágrima con su vida, muerte honesta y llena, que daba vida a través del encanto del arte, y no respetó razas, ni sangres, ni sitios, ni edades. El mismo duende escogía a sus hijos, y los cuidaba y acariciaba mientras sus venas se hinchaban de arte, y así trascendió......y así dos gotas gemelas nos tocaron, y sea pues nuestro destino hacer llorar al cielo con la complicidad de la emoción y la alegría y con ese sentimiento tan divino que nos llena de amor hasta el tope y nos contagia del llanto de los dioses que envidiosos nos contemplan; que si bien eternos no somos, ellos al no ser mortales, ignoran que no hay cosa mas divina que un par de simples mortales siendo tocados por el duende al mismo tiempo.

El gran Vera

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